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El Kende, la luna y los terremotos: algunas cosas que regresan en agosto

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Sobre papamarto, Gramadales, un eclipse que no vimos y las cosas que se mueven sin pedir permiso. Agosto ha venido atribulado. No por una sola cosa —eso habría sido demasiado ordenado—, sino por varias de esas variables cotidianas que deciden precipitarse al mismo tiempo: el trabajo, la familia, los estudios, las amistades, los planes de futuro y ciertos ajustes del pasado que uno posterga como si el pasado aceptara reprogramaciones. El pasado, por desgracia, no admite adendas. Si las admitiera, hace tiempo habría solicitado una ampliación de plazo. Y entonces ocurrió el eclipse. El 12 de agosto de 2026 la Luna se interpuso entre la Tierra y el Sol. La franja de totalidad cruzó Groenlandia, Islandia, parte de Rusia, el Atlántico y España, hasta rozar Portugal. Desde Lima no vimos cómo el día se convertía brevemente en noche. Vimos algo bastante más contemporáneo: transmisiones, mapas, fotografías, simulaciones y videos que comenzaron a circular antes de que la sombra terminara d...

Pelícanos, El Niño y mi viejo: algunas cosas que uno piensa mirando el mar

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El 6 de agosto fue feriado. Se conmemoraba la Batalla de Junín, aquella ocurrida el 6 de agosto de 1824, hace ya 202 años, cuando los ejércitos independentistas y realistas se enfrentaron en una batalla particularmente extraña por su brevedad, por el protagonismo de la caballería y porque prácticamente se decidió cuando comenzaba a caer la tarde. Los manuscritos de Juan Basilio Cortegana, testigo de aquella jornada, sitúan el desenlace aproximadamente a las cuatro y media de la tarde. Yo, sin embargo, no estaba pensando mucho en Junín. O no inicialmente. Aproveché el feriado para hacer algo que cada vez considero más necesario: tomarme un pequeño espacio para mí y para mi familia. Visitamos a mi papá y terminé llevándolo a Ancón. Nada particularmente extraordinario. No hubo vuelos, hoteles, grandes itinerarios ni fotografías frente a monumentos. Solo carretera, comida, mar, familia, mi viejo y yo. Pero a veces las cosas aparentemente simples terminan produciendo las preguntas más...

De vuelta… otra vez (ahora con más preguntas)

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Dicen que uno siempre vuelve a los lugares donde fue feliz. No sé si este blog me hizo feliz, pero sí puedo afirmar que muchas veces me permitió ser más sincero conmigo mismo que buena parte de las conversaciones que tuve fuera de él. Así que aquí estoy, regresando otra vez, como quien vuelve a una casa antigua y descubre que todavía conserva la llave, aunque ya no recuerde con exactitud qué cosas dejó guardadas dentro. Han pasado dieciocho años desde que abrí este espacio. Dieciocho. Casi la mayoría de edad de un lugar que nació sin mayores pretensiones, con un nombre medio extraño, algunas ideas acumuladas, mucho tiempo libre —o una pésima administración del mismo— y la necesidad de decir cosas que probablemente nadie había preguntado. En el camino me fui, regresé, prometí escribir, volví a desaparecer y hasta publiqué una entrada anunciando mi retorno para luego retirarme nuevamente. La constancia nunca fue uno de los requisitos para ser Kenecon. Jajaja. Sin embargo, el blog siempre...