Manual (imposible) para criar adolescentes y descentralizar un país
Sobre hospitales, regiones, padres que no saben soltar y un país que todavía está aprendiendo a crecer. Nuevamente por aquí. No porque me haya quedado sin cosas que decir. Más bien por lo contrario: he tenido demasiado que escribir y demasiado poco tiempo para hacerlo. Esta entrada, por ejemplo, lleva varias noches durmiendo conmigo. La abro, escribo dos párrafos, borro uno, corrijo tres palabras, me convenzo de que ahora sí encontré el hilo y, diez minutos después, despierto con el celular en la mano y una frase a medio terminar que seguramente parecía brillantísima antes de quedarme dormido. Al inicio quería hablar solamente de mi hija mayor. Acaba de entrar en esa época de los dieciséis dulces y medio amargos: edad suficientemente grande para exigir independencia, suficientemente pequeña para que su padre siga viendo a la niña que llevaba de la mano al cole y suficientemente adolescente para recordarle a ese mismo padre —con una eficiencia que envidiaría cualquier órgano de c...